Eran casi las 9:00 de la noche cuando Bryan Valencia y Gerardo Aguilar, se encontraban circulando sobre la avenida Loreto Fabela, su zona de patrullaje: “De pronto escuchamos vía radio que un compañero pidió apoyo, que estaban robando una casa habitación” refiere Bryan con cierto asombro.

Eran casi las 9:00 de la noche cuando Bryan Valencia y Gerardo Aguilar, se encontraban circulando sobre la avenida Loreto Fabela, su zona de patrullaje: “De pronto escuchamos vía radio que un compañero pidió apoyo, que estaban robando una casa habitación” refiere Bryan con cierto asombro.

Estaban cerca por lo que de inmediato se dirigieron al lugar a toda velocidad: “Fueron momentos de estrés porque no sabíamos qué estaba pasando”, comentó Gerardo.

Al llegar al lugar, apagaron las luces de la torreta y el ruido de la sirena, no querían que se enteraran los delincuentes de su llegada, se metieron a un callejón y estacionaron la patrulla. Al dirigirse al lugar donde se encontraban los sujetos en cuestión, observaron a una persona que caminaba algo extraño, como si sus piernas le dolieran.

Brayan y Gerardo se acercaron lentamente y vieron al sujeto que coincidía con las características físicas que momentos antes habían descrito por la radiofrecuencia. El sujeto al verlos huyó rápidamente y se inicia la persecución.

“Lo alcanzamos y al revisarlo se le encontró un arma de fuego a la altura de la cintura, no se resistió a la detención por que tenía un impacto de arma de fuego en el tobillo derecho”. Comentó Brayan. 

Se detiene al sujeto, siendo identificado plenamente por los afectados y se traslada al Ministerio Público para ponerlo a disposición. Las víctimas al ver la rápida actuación que realizaron los policías éstos quedaron muy agradecidos por haber estado en el lugar y poder recuperar parte de sus pertenencias. “Uno siente bonito cuando la gente reconoce tu trabajo, el ser policía es una profesión muy difícil, pero si hoy me dieran a escoger entre ser policía y cualquier otra profesión elegiría la misma, jamás cambiaría el sentirme orgulloso de portar el uniforme por nada”. Refirió Gerardo.

“Todos los días estamos en peligro constante, entra uno para ser policía inicialmente por necesidad, porque le llama a uno la atención, pero se termina por amar la camiseta”. “Si no estuviéramos en los momentos en que la ciudadanía nos necesita, nuestra labor no tendría sentido” Concluyen ambos.