“¿Por qué no ingresas a la Cruz Roja?” Esa fue la pregunta que su novia le hizo a un joven Ángel Hernández Pérez, quien a sus 19 años terminó la preparatoria e ingresó a su primer trabajo de camillero en el Hospital Londres. Sin duda, recuerda Ángel, esa fue la interrogante que cambiaría su vida para siempre.

“¿Por qué no ingresas a la Cruz Roja?” Esa fue la pregunta que su novia le hizo a un joven Ángel Hernández Pérez, quien a sus 19 años terminó la preparatoria e ingresó a su primer trabajo de camillero en el Hospital Londres. Sin duda, recuerda Ángel, esa fue la interrogante que cambiaría su vida para siempre. 

Tiempo después, la pregunta se convirtió en afirmación. Logró ingresar a la Cruz Roja durante 7 meses, y posteriormente, consiguió ingresar al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas por sugerencia de compañeros y apoyo de sus familiares. 

Ángel comenta que uno de los eventos que marcó su vida dentro del Escuadrón, fue la explosión del edificio de Pemex ocurrida en enero de 2013. 

Luego de recibir por radio el reporte sobre la explosión, de inmediato se dirigió a la base para recoger a más personal y poder brindar apoyo en el área del siniestro. Ya en el lugar de la emergencia, había gente trabajando entre los escombros, y Ángel recuerda que él y sus compañeros se enfocaron en otorgar las primeras atenciones médicas en el área de espera asignada, bajando su camilla y esperando a los heridos. Impactados por la magnitud del evento, permanecieron atentos ayudando a los lesionados. 

Recuerda Ángel que al recibir a una paciente herida, escuchó cómo los rescatistas comentaron entre ellos “ya no está respirando”, fue un momento de preocupación y recuerda asombrado: “Me impactó mucho ver cómo la pierna de la paciente estaba atravesada por una madera, fue muy angustiante, pero en eso me di cuenta de que parpadeó, y ahí pude comprobar que seguía con vida”. Rápidamente la llevaron al helicóptero para que llegara al hospital, donde se encargaron de brindarle la atención necesaria. 

A pesar de las situaciones difíciles por las que ha pasado, Ángel disfruta mucho lo que hace, a sus 28 años de edad y con 6 de servicio en el ERUM está capacitado en Atención Médica Prehospitalaria, es Técnico en Urgencias Médicas, en Buceo de Rescate, entre otros cursos y actualizaciones. Definitivamente le gusta mucho su trabajo. “Para mí el ERUM es lo mejor, tengo bien puesta la camiseta y amo ayudar a la gente”, concluye Ángel.