“En algún momento de mi niñez quise ser policía, pero en realidad nunca fue mi sueño”, comenta José Alan Mejía, quien en la más reciente ceremonia de “Entrega de Reconocimientos y Estímulos a Policías de la SSP-CDMX”, fue uno de los agentes condecorados con una medalla al Valor Policial.

“En algún momento de mi niñez quise ser policía, pero en realidad nunca fue mi sueño”, comenta José Alan Mejía, quien en la más reciente ceremonia de “Entrega de Reconocimientos y Estímulos a Policías de la SSP-CDMX”, fue uno de los agentes condecorados con una medalla al Valor Policial, esto, por detener en persecución a personas que participaron en delitos de alto impacto. Con palabras breves pero efusivas, Alan define así lo que este reconocimiento representa para él, “una satisfacción propia, una emoción, un gusto”.

Alan aún tiene muy presentes los acontecimientos de aquel día, cuando circulaba por una avenida de la Colonia Guadalupe Tepeyac y de pronto observó a dos hombres a bordo de una motocicleta, uno de ellos se lleva la mano a la cintura acomodándose un objeto parecido a un arma de fuego, al notar la presencia policial, ambos sujetos intentaron huir en sentido contrario sobre la Av. Ferrocarril Hidalgo.

Alan y otros compañeros comenzaron la persecución. A la altura de la calle Victoria, uno de los sujetos realizó una detonación, la cual impactó en la patrulla, pero metros más adelante ambos hombres derraparon y cayeron de la motocicleta, el tipo que venía atrás tiró su casco y quiso huir corriendo, aunque no llegó muy lejos, pues rápidamente le dieron alcance. El conductor de la motocicleta fue aprehendido inmediatamente y ambos sujetos fueron puestos a disposición. 

Al recordar los acontecimientos, Alan menciona que, en el momento de la persecución no te da tiempo de pensar en otra cosa, la prioridad en ese instante es asegurar al agresor, para que no vaya pasar algo que pueda dañar a personas inocentes. 

Alan, quien está próximo a cumplir los 10 años en la corporación disfruta mucho ser policía: “Al principio entré porque quería ganar más dinero, tener un mejor nivel de vida, ya cuando estás aquí, es cuando viene el amor a la camiseta” comenta con franqueza. 

Menciona también, que no es la primera vez que se enfrenta a personas armadas, incluso en una ocasión, fue lesionado en el antebrazo derecho por un disparo de arma de fuego, curiosamente ese mismo día, su esposa le avisó que estaba embarazada y que pronto serían padres, por lo que dicho disparo tiene un significado muy especial para él. 

Sobre la vida que ha llevado como policía, Alan finaliza con esta reflexión: “La vida operativa de un policía tiene varias incógnitas, puedes hacer mil cosas buenas y algunas veces ni te dan las gracias, pero con una cosa que hagas mal te crucifican”. Por eso, esta medalla representa para él una emoción y gran satisfacción personal.