El “Jefe Marte” es conocido por su rudeza contra los delincuentes. Ha salido herido varias veces, golpeado muchas e, incluso, ha sobrevivido a perros “pitbull” que han utilizado en su contra.

El “Jefe Marte” es conocido por su rudeza contra los delincuentes.  Ha salido herido varias veces, golpeado muchas e, incluso, ha sobrevivido a perros “pitbull” que han utilizado en su contra.

Es Subsecretario de la Zona Norte.

Bautista es un jefe asombrosamente joven, que ha pasado casi toda su vida adulta en la Policía de la Ciudad de México.

“Mi papá fue policía operativo muchos años” dice Bautista, agregando que su padre sigue siendo policía detrás de un escritorio ya por la edad.  Tal vez por eso, lo normal en su niñez era que jugase “a ser policía”.

Sin embargo, para serlo tuvo que vencer la oposición paterna.  Terminar primero la Preparatoria para decirle a su padre que iba a ser policía.  A partir del día 16 de octubre de 1998, en que entró a la Policía, en lo más bajo del escalafón, su padre lo obligó a levantarse a las 4 de la mañana porque “para ser policía hay que ser el mejor”.

Bautista comenzó de policía raso, cuidó bancos, patrulló…formó parte de un grupo especial que se conoce como “Los Relámpagos”, y en sólo dos años fue nombrado Comandante del Destacamento Centro, el más joven en la historia.  Ahí desalojó comerciantes ambulantes y, obviamente, fue denunciado por “abuso de autoridad” sin que pudiesen probarlo.

Luego fue Jefe de Sector en Benito Juárez, donde asegura que “todo cambia con ese mando, hay que batallar con muchos delitos, tenía muchos robos de vehículos…”  Y se pone a trabajar, porque, afirma “yo no dejo nada al Ahí se Va”, hasta que logró meter orden.  Lo más difícil, al principio, fueron sus propios compañeros, tenía 200 policías bajo su mando.  “Todos eran mayores… pero terminaron por darse cuenta de que traigo bien puesta la camiseta”.  Ahí agarró dos bandas de robo a vehículos y comenzó a remitir delincuentes.

Luego vino el Sector Narvarte, ahí trabajo con policías “chavillos” durante 4 años.  Luego se fue a el Sector Narvarte.

Para Bautista su trabajo consiste en proteger ciudadanos, y para eso hay que bajar la incidencia de delitos.  Así pasó a la Delegación Cuauhtémoc con una política de “Cero Tolerancia”.  Otra vez a darse con todo al quitar a los ambulantes de las vías públicas.

Para este momento de su impresionante carrera, Edgar tenía 31 años, era el jefe más joven en su nivel.  En la Cuauhtémoc tenía bajo su mando a Tepito, Guerrero, la Doctores, las zonas del Barrio Fuerte… 

Después sería Director General de la Policía Auxiliar, de 2015 a 2017.  Dónde, dice, tiene el orgullo “de haber mejorado todo”.

Asegura Bautista que cuando sus jefes le dan una instrucción “la empiezo a cumplir en ese momento”. 

Lleva 20 años como policía. Ahora es el Subsecretario de la Zona Norte de la Ciudad.  “No es ningún juego, es una gran responsabilidad” dice.

Para Bautista, a sus  37 años, más de la mitad trabajando 24 horas del día, lo más difícil de ser policía es que “la familia lo comprenda, que entiendan los horarios… no estar cuando quieren, con todo derecho, que uno esté presente, con ellos”.

Y, obvio, su miedo más grande es “que la familia quede desamparada, no hay miedo a la muerte, a que me maten, sino a que ellos queden solos, desamparados…”

En estos 20 años de policía Edgar Bautista estudió Administración de Empresas porque su padre se lo exigió, porque le insistió en que todo en la vida debe administrarse, en que debía tener una carrera universitaria.

Su gran deseo, lo que más lo obsesiona ahora, es que sus jefes y la sociedad entiendan, que volteen a ver a los policías que como él “se la rifan en la calle deteniendo delincuentes”.

No cuenta las veces que lo han balaceado, sí recuerda que le han roto la nariz, golpeado, fracturado un pie… pero insiste “yo lo que hago es detener a delincuentes” y dice que no va a dejar de ser operativo nunca…